Parece que por fin Dawn puede disfrutar de la amistad del enigmático y atractivo chico malo del instintuto Julien. Pero entonces una cruel persecución da comienzo en el pueblo, y el líder de toda esa crueldad es un viejo conocido de Julien, un enemigo que durante décadas ha jurado venganza...
La felicidad de Dawn y Julien parece que no va a ser muy duradera: Dawn está en peligro, su cuerpo se está muriendo, lenta pero inexorablemente. Aunque la sangre de Julien hace que conserve un mínimo de fuerza. La desesperación y la negativa a aceptar lo inevitable, los místicos poderes de sus antepasados, hacen que Julien rompa una ley grabada a fuego de los Lamia, un delito para el que sólo hay una solución: la muerte. El amor entre Dawn y Julien parece estar condenado.

